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Palabras de la plaza pública

En la plaza pública hay muchas voces, y todas piden vida ¿Qué esperan los políticos para acatar los mandares ciudadanos?


Cuando era niño, tenía una maestra en tercero de primaria que aclaraba siempre con ejemplos claros la clase apenas dada. Así por ejemplo, las manzanas fueron uno de esos objetos materiales con que dejaba ver la necesidad de clarificar los temas para que ninguno de sus estudiantes reprobara. Yo digo que lo hacía más por no vernos la cara otro año que por dejarnos avanzar. La recuerdo con cariño, pero olvidé su apellido, sólo recuerdo que se llamaba Emma y no la he vuelto a ver. 

Sin embargo, con este ejemplo, durante toda la vida, he tratado de aclarar con manzanas las vicisitudes que se me presentan para poderlas entender mejor y obviamente superarlas. Me queda claro que mi visión no se remite sólo a las manzanas, pero para abstracciones tengo muchos amigos filósofos que podrían dar mejores ideas para explicar algunas cosas. 

Este asunto de contar manzanas, me vuelve a la cabeza cuando en la vida pública se dan las sumas y las restas ciudadanas en los diversos temas que atañen a la sociedad. Uno de los temas importantes que hoy vienen a colación, es la defensa de la vida en todas sus etapas. 

En este espacio también quiero aprovechar para comentarles que estas cuentas de grupos y ciudadanos a favor de la vida, no son pocos. Cada vez más en otros estados del país, hay una reflexión sobre defender la vida. Tanto así que los grupos contrarios sintiéndose ofendidos han recapitulado sus estrategias para atacar como de costumbre, con difamaciones y denostaciones a estos movimientos que protegen el patrimonio humano. 
En la plaza pública, como he titulado mi comentario, hay muchas voces que piden seguir protegiendo a los niños no natos, a las madres solteras en situación vulnerable, a los adultos mayores, a las personas con discapacidad o a los mismos enfermos terminales. Hay otras menos que absurdamente y con un discurso engañoso, tratan de obstaculizar dichos proyectos para defender la existencia humana. Pero si entonces, el tema democrático se trata de una suma de mayorías, y en Aguascalientes, la mayoría quiere la vida y no la muerte, Qué esperan nuestros políticos para hacer su trabajo? Esa es la pregunta que no fue contestada en la boleta electoral el pasado 4 de julio. 

La democracia es sencilla y si ya dije en otro momento, es extrínsecamente incompleta, pero es lo único que hay. Además si para elegir gobernantes se hace un juego democrático de votar y contar los votos, y quien tenga más votos es el que recibe su acta de mayoría, y eso es respetado por los ciudadanos estén o no de acuerdo. Entonces debería ser igual cuando la mayoría de los ciudadanos propone un proyecto positivo para que los políticos legislen en el tema, o lo pongan en práctica. Eso debería ser y así lo esperan miles de aguascalentenses que el domingo 25 se congregaron para festejar el regalo de la vida. Más allá de derechos de decidir, de libertades y redefiniciones inexactas del ser humano, los políticos deben mirar a donde las mayorías apuntan, para ir, así como nosotros a votar para elegirlos, al rumbo que dicte la sociedad. 
En el tema de las “manzanas” a favor de la vida humana, y de la certeza científica cuyo argumento en contra ha tomado quien está en contra de la vida diciendo que no hay datos específicos sobre el origen preciso del inicio de la vida, también los números están a favor de la vida. Hay datos verificables que asoman una verdad: la vida comienza en la fecundación, exactamente en ese momento, el ser fecundado por minúsculo que sea, es un ser autónomo con su propio genoma y funciones vitales. Por lo tanto pues, la pregunta ya no es científica, un argumento más descartado, el tema ha pasado a ser ético ¿será posible que ante la falta de argumentación científica para promover la muerte, sigan acudiendo acusatoriamente ahora contra la religión? Cada día a estos grupos, les quedan menos ideas para el tema. Llegará un momento en que sean ellos quienes “aborten” su idea de abortar, para buscar otra forma de ganarse la vida, o de gastarla. 

En la plaza pública hay muchas voces, y todas piden vida ¿Qué esperan los políticos para acatar los mandares ciudadanos? 

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