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Donde sea y siempre

La Iglesia tiene el deber de anunciar siempre y en todas partes el Evangelio de Jesucristo.


Hace ya más de tres años me sentí inclinado a comprar un libro sobre Jesús de Nazaret, de la autoría de Benedicto XVI, en su primera edición.

Claro, el tema me motivaba, pero más aún el autor. Joseph Ratzinger aún era el Papa nuevo, el que había venido a ocupar el cargo dejado vacío por el paso al Padre de Juan Pablo II, el Papa. Pretendía leer sobre Jesús de Nazaret, pero al mismo tiempo y sobre todo, conocer un poco el pensamiento del nuevo Papa, el teólogo que se dejaba sentir en todos los documentos papales de las últimas décadas.

Abordé el libro con una cierta curiosidad temerosa de no entenderlo. No soy teólogo ni nada que se le parezca. Empecé a recorrer sus páginas y me fui dejando llevar por una prosa fluida, hermosa, sencilla, clara, asequible al lector normal y corriente, que me fue dejando conocer a un Jesús a partir de su comunión con el Padre. Y es así como tranquilamente, en paz, en armonía, Benedicto XVI me fue presentando “al Jesús de los Evangelios como el Jesús real, como el -Jesús histórico-... una figura históricamente sensata y convincente”.

Y pude igualmente identificarme con el Papa -dejaba ya de ser nuevo para mi-en su “búsqueda personal del rostro del Señor”. 

De allá para acá, ha llovido bastante. La Iglesia ha sido objeto de ataques inmisericordes por parte de los mega gigantescos intereses multinacionales, escudados en situaciones de por sí sumamente dolorosas, pero infladas a una proporción que llena de espanto. Y Benedicto XVI ha dado la talla. Mejor dicho, el Espíritu Santo ha guiado al Santo Padre por valles tenebrosos, sin temer mal alguno, porque su vara y su cayado le sosiegan.

En Octubre de 2010, Benedicto XVI nos hizo un hermoso y muy necesitado regalo. Nace una nueva institución pontificia, con un nombre que no deja lugar a dudas sobre sus funciones: El Consejo Pontificio para la Promoción de la Nueva Evangelización.

Y así, de inmediato, vuelve sobre el tapete Juan Pablo II y repiquetea su voz firme y vibrante del 1992, cuando en Santo Domingo insistió sobre la necesidad de una Nueva Evangelización, “nueva en su ardor, nueva en sus métodos, nueva en su expresión”, bendito sea el Señor, proclamando a María como la “estrella de la Nueva Evangelización”, loado sea el Señor.

En efecto, el Vaticano ha dado a conocer un nuevo documento papal, cuyo nombre en latín es el de Motu Proprio “Ubicumque et Semper” , siguiendo la tradición de la Iglesia de nombrar sus documentos por sus primeras palabras. 

Traducido al español, es el título de este artículo, “Donde sea y siempre”: “La Iglesia tiene el deber de anunciar siempre y en todas partes el Evangelio de Jesucristo...” inicia el Santo Padre, continuando a seguidas con una hermosa reflexión sobre la necesidad de evangelizar y las particularidades de la evangelización actual.

La finalidad del nuevo Consejo Pontificio incluye estimular “la reflexión sobre los temas de la nueva evangelización” e identificar y promover “las formas y los instrumentos adecuados para realizarla... especialmente en esos territorios de tradición cristiana donde con mayor evidencia se manifiesta el fenómeno de la secularización.” 

Igualmente, “estudiar y favorecer la utilización de las modernas formas de comunicación, como instrumentos para la nueva evangelización” quedando encargado de “promover el uso del Catecismo de la Iglesia Católica, como formulación esencial y completa del contenido de la fe para los hombres de nuestro tiempo”.

¡Manos a la obra! ¡Donde sea y siempre, ay de mí si no evangelizara! 

Bendiciones y paz.

Puedes leer la CARTA APOSTÓLICA EN FORMA DE «MOTU PROPRIO» UBICUMQUE ET SEMPER,DEL SUMO PONTÍFICE BENEDICTO XVI, CON LA CUAL SE INSTITUYE EL CONSEJO PONTIFICIO PARA LA PROMOCIÓN DE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN, entrando aquí

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