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MARÍA EN LA COMUNICACIÓN SALVADORA DEL DIOS TRINO



MARÍA EN LA COMUNICACIÓN SALVADORA DEL DIOS TRINO EN JESUCRISTO, SEGÚN S. FRANCISCO DE ASÍS

por Sebastián López, o.f.m.

. [Continuamos aquí la reflexión abierta en nuestro anterior artículo: El tema mariano en los escritos de Francisco de Asís]

Francisco no es un teólogo sino sólo un creyente que confiesa su fe, la celebra en los sacramentos, le da cuerpo en el seguimiento de la pobreza y humillación de Jesucristo, y la comparte y reparte en la real fraternidad y solidaridad con todos los hombres, en primer lugar los más pobres y marginados, y con todas las creaturas. Pero aun así, Francisco nos ha dejado en sus escritos más de un resumen de su fe y de su credo, lo suficientemente amplio como para poder precisar los nervios fundamentales de su confesión de fe. Por ejemplo éste:

«Omnipotente, santísimo, altísimo y sumo Dios, Padre santo y justo, Señor rey de cielo y tierra, te damos gracias por ti mismo, pues por tu santa voluntad, y por medio de tu único Hijo con el Espíritu Santo, creaste todas las cosas espirituales y corporales, y a nosotros, hechos a tu imagen y semejanza, nos colocaste en el paraíso. Y nosotros caímos por nuestra culpa.
»Y te damos gracias porque, al igual que nos creaste por tu Hijo, así, por el santo amor con que nos amaste, quisiste que Él, verdadero Dios y verdadero hombre, naciera de la gloriosa siempre Virgen beatísima santa María, y que nosotros, cautivos, fuéramos redimidos por su cruz, y sangre, y muerte» (1 R 23,1-3).

El texto dice con claridad que la confesión cristiana de Francisco se centra en proclamar que Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo; que Dios se nos ha comunicado, para nuestra salvación, según el designio divino que abarca desde la creación hasta la parusía y cuya piedra angular es Jesucristo, por quien el Padre, en el Espíritu, nos ha abierto las puertas de su casa y de su comunión. Nuestro origen y comienzo como criaturas y como cristianos arranca de nuestra participación en la comunión del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, que nos ha sido revelada y entregada en la vida y pobreza de Jesucristo, en su misterio Pascual.mas

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